Llamadas telefónicas
Comprueba que la persona al otro lado es quien dice ser y no un número falsificado ni una voz clonada por IA.
Dos personas, una app, dos palabras clave que solo veis vosotros. En cualquier llamada, videollamada o conversación en persona sabes en cinco segundos si es realmente quien dice ser.
Gratis. Sin cuenta. Funciona sin conexión.
Tú dices abedul y te lo confirman. Te dicen bahía y tú confirmas. Las dos palabras coinciden → es de verdad esa persona.
A veces dudas de quien te llama, pero soltar un «¿cuál es tu palabra clave?» lo pondría sobre aviso. Para eso Hongi tiene un segundo modo: el ping silencioso. Pulsas un botón. A tu contacto real le llega una notificación y toca Sí o No. La persona al teléfono no se entera de nada.
Cuatro pasos para verificar a cualquiera, en persona o a distancia.
Escaneáis un QR si estáis juntos, o enviáis un enlace de invitación si no. Tú eliges.
Cada persona ve una palabra única que cambia cada 30 segundos.
En cualquier conversación (teléfono, vídeo o cara a cara) tú lees la tuya y la otra persona lee la suya.
Cuando las dos palabras coinciden, sabes que es esa persona. Un impostor jamás conoce los dos lados.
Hongi funciona allí donde importa quién es la otra persona, en cualquier canal y en cualquier situación.
Comprueba que la persona al otro lado es quien dice ser y no un número falsificado ni una voz clonada por IA.
Confirma la identidad antes de compartir información sensible, incluso cuando el vídeo puede falsificarse con IA.
Verifica a alguien al que hace tiempo que no ves, o confirma que un contacto nuevo es quien dice ser.
Cuando un contacto te pide algo raro, verifica antes de actuar.
Si algo huele mal, lanza un ping silencioso a tu contacto real. Recibe una notificación push y te confirma o desmiente. Sin palabras dichas en voz alta, el interlocutor no se entera de nada.
Las listas de palabras de Hongi están seleccionadas a mano en varios idiomas para que cada palabra clave te suene natural.
Hongi es gratis, funciona sin conexión y seguirá así. Si te ha ayudado a estar más tranquilo, una propina nos ayuda a seguir construyéndolo.